“En este pueblo hay un montón de cosas que visitar” les dijo Claudia a sus amigos.
En cuanto llegaron los cuatro, acomodaron las maletas en sus respectivas habitaciones y Claudia les enseñó la casa.
Con todo esto se hizo de noche, cenaron y se fueron a la cama pero antes de dormirse Claudia les contó una leyenda:
Se cuenta por esta zona que unos piratas llegaron a este pueblo, a un monte, y allí escondieron sus riquezas.
-Allí es donde iremos mañana-dijo Claudia.
-¿Crees que encontraremos algo?-preguntó Jaime.
-No lo sé, es una simple leyenda pero... quién sabe-aclaró Claudia
A la mañana siguiente, cuando todos se levantaron, prepararon las mochilas y se pusieron a andar.
Después de estar varias horas caminando, Jaime se cansó y decidieron parar a comer.
Cuando se sentaron, en el tronco que había caído,notaron algo raro. Debajo del liquen había un papel.
-¡Es un mapa!-exclamó David.
Todos se acercaron a mirarlo.
-Empieza aquí en este tronco-exclamó Carlos.
Los 4 lo siguieron. Después de un largo camino, Carolina exclamó:
-¡Acaba en este otro árbol! Hemos seguido un papel que no lleva a ninguna parte.
Mientras se empezaron a marchar, Jaime lo siguió examinando de repente dijo:
-No esperad! Es una puerta.
Estuvieron un rato meditando, y al final, decidieron entrar.
Se quedaron sorprendidos al ver que era una cueva llena de riquezas. Llegaron hasta el final de la cueva y sobre una gran roca había una puerta en la que ponía:
BIENVENIDOS AL MUNDO MÁGICO.
¡No se lo podían creer!
Empujaron la puerta y entraron lentamente.
Vieron a un extraño ser que los observaba y de repente le oyeron gritar: ¡tenemos invitados!
El extraño ser hablaba a otro montón de gente igual a él.
Cuando los ojos de los niños se acostumbraron a la oscuridad pudieron distinguir a aquellas personillas que les miraban sin decir palabra.
Finalmente Axel, que así se llamaba quien les había encontrado, les invitó a entrar en su casa y como los niños no decían nada, les explicó quienes eran y cómo vivían allí. Eran seres mágicos que se habían separado de los seres humanos porque les usaban como esclavos y nadie sabían donde vivían.
Jaime por fin pudo despegar los labios y le dijo a Axel que lo suyo había sido casualidad que no iban para nada a buscar unos seres mágicos.
Estuvieron mucho tiempo charlando y Axel les propuso un trato: podrían salir de la cueva y volver siempre que quisieran con la condición de no contarle a nadie lo que habían descubierto.
Todos los chicos prometieron nada y salieron de aquel lugar con la ilusión de volver cuanto antes.
ALEJANDRA GUTIÉRREZ
COMO MOLA.
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